Se acerca el final de un año, para unos habrá sido bueno y para otros habrá sido malo, eso queda a juicio de cada cual; pero siempre al finalizar un año es bueno hacer un pequeño repaso de lo que hemos vivido en ese tiempo. Un año es un periodo de tiempo suficientemente grande para que podamos reflexionar sobre él y seguro que encontraremos cosas buenas y malas, si logramos analizarlas con serenidad, tal vez podamos aprender algo de cada una de ellas, y si lo conseguimos habremos convertido las cosas buenas que nos han pasado en cosas muy buenas, y las malas en menos malas; de modo que le invito a que se tome un poco de tiempo para reflexionar sobre el año que acaba y de este modo podrá, como dice Jim Rohn, “hacer más valioso su pasado para poder invertirlo en su futuro”.

Es costumbre por estas fechas hacer nuevos propósitos para los próximos 12 meses, o en algunos casos renovar los propósitos incumplidos de los 12 meses anteriores, ¿a quién no le ha pasado?. De cualquier modo creo que es una buena costumbre tener unas metas que alcanzar para cada año que comienza, es bueno tener algo por lo que luchar, algo que nos aliente a levantarnos cada día de este nuevo año con ganas de dar lo mejor de nosotros mismos para conseguir aproximarnos un poco más a donde nos gustaría estar.

Evidentemente propósitos se pueden, y deben, tener muchos. Unos serán de ámbito personal o familiar, otros serán de carácter social y otros serán de tipo laboral o financiero. Todos están bien, en la medida que sean lo que cada uno de nosotros queremos realmente; y si me lo permite le voy a dar un consejo respecto a esto, ¡no escatime!. Muchas veces tenemos miedo de marcarnos metas demasiado altas, de pedir demasiado para nosotros. Bajo mi punto de vista es un error, no hablo de pedir imposibles pero nuestros propósitos, nuestras metas tienen que estar un poquito más allá de donde podemos llegar fácilmente, para ser realmente valiosas tiene que costarnos un poquito de esfuerzo conseguirlas. Y si al final de los 12 meses no hemos llegado a ellas, es importante que cuando miremos atrás, en ese tiempo de reflexión a final del año, veamos nuestra lucha y nuestro trabajo, y seamos capaces de aprender algo de todo lo que hemos hecho y de lo que no hemos hecho, para tratar de hacerlo mejor  en los meses  que nos quedan por delante.

Solamente me queda ya por agradecerle su tiempo y paciencia para leer estas líneas, las escribo de corazón y espero de veras que le sirvan de ayuda, porque ese es siempre uno de mis propósitos para cada año, “que todo lo que haga o diga sirva para mejorar o para enriquecer a quien quiera que sea”. Como verá es un propósito en el que no he escatimado, lo renuevo cada año porque nunca logro alcanzarlo, pero cuando miro atrás y veo mis errores y aprendo de ellos, me siento mejor. Y cuando miro atrás y veo mis éxitos, también me siento mejor.

También en Depi-del Viveiro tenemos propósitos para el nuevo año, unos son nuevos y otros los renovamos cada año. Estoy seguro de que ya lo sabe pero… un propósito que hemos mantenido desde que llevamos atendiendo a la gente en Viveiro es que

¡Queremos verte mejor!

y con ese objetivo hacemos lo que hacemos y trabajamos como trabajamos, con nuestros aciertos y nuestros errores, aprendiendo de ellos para repetirlos o no, reciclándonos cada poco tiempo para poder ofrecerle más, dando lo mejor de cada uno de nosotros a cada una de las personas que tenemos el placer de tratar, y tratando de contagiar este espíritu a todos y a todas las nos han elegido para acercarse un poquito más a cómo les gustaría ser.

Sinceramente, muchas gracias y feliz año nuevo.