Básicamente la crioterapia facial consiste en la aplicación controlada, en cuanto a duración e intensidad, de intervalos de frío – calor en el rostro.
¿Con qué objetivo?, buena pregunta. Gracias a la acción del frío-calor provocamos un efecto de vaso-dilatación y vaso-constricción con lo cuál estamos mejorando la circulación en la zona y esto permite que lleguen más oxígeno y nutrientes a tus células y al mismo tiempo hace que se puedan recoger y eliminar más residuos (toxinas).
Por otro lado también nos servirá para que los principios activos de los productos que empleamos, en su mayor parte aceites esenciales y vegetales, penetren en mayor cantidad y nivel más profundo multiplicando así su labor.